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¿Qué hace un asesor inmobiliario?
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¿Qué hace un asesor inmobiliario?

11 de Febrero de 2021

Recientemente hicimos un primer acercamiento a una de las figuras clave de la industria inmobiliaria viendo qué es un asesor inmobiliario. Pues bien, ha llegado el momento de poner en valor qué hace un asesor inmobiliario. Una vez derribados los mitos sobre qué es, debemos comprender que nunca, jamás, never and ever, ni por lo más remoto, deberíamos saltarnos su presencia en el proceso de venta o compra de un inmueble.

Aquí verás los porqués, el mundo que hay detrás de su trabajo y que al profano pasa desapercibido e incluso minusvalora, desde su desconocimiento. Y es que si quieres evitar un EPIC FAIL, pon un asesor inmobiliario en tu vida. Uno de los buenos.

 

Principales tareas que realiza un asesor inmobiliario

Si tuviéramos que destacar sólo dos tareas dentro de todo lo que hace un asesor inmobiliario, sin duda nos quedaríamos con negociar y con su actividad comercial. Para el común de los mortales esta última es la más conocida... Bueno, de hecho, para la mayoría es la única conocida, sobre todo en España, donde al no haber una regulación ni ningún tipo de licencia o formación institucional oficial, el intrusismo y la volatilidad entre los asesores inmobiliarios es brutal.

Pero dejemos a un lado estos perfiles y retomemos: para un asesor inmobiliario de los buenos, es fundamental saber negociar y saber realizar una gran labor comercial. De nada sirve ser un gran negociador si no tienes con qué y de nada sirve tener mucho con lo que negociar si te las dan con queso a las primeras de cambio.

Sin embargo, ambas actividades son sólo los extremos, el inicial y el final, de la labor de un asesor inmobiliario, por tanto, ¿qué hace un asesor inmobiliario que queda entre esos dos extremos? Vemos todo ello.

Acción comercial:

Es el extremo inicial de toda la cadena de cosas que hace un asesor inmobiliario. Bajo este paraguas quedan muchas subtareas que a su vez caen en dos terrenos principales: captación y exposición.

Dentro de la captación entra todo lo que el asesor inmobiliario hace para conseguir nuevos clientes con propiedades que desean vender o alquilar. Por tanto, estamos hablando de una tarea ardua donde la investigación, la búsqueda, el recorrerse las calles, el estar todo el día manteniendo contactos productivos con personas clave, etc., son vitales. Gracias a todo ese despliegue de tareas, el asesor es capaz de aumentar su cartera, disponiendo de más opciones para facilitar la tarea del último extremo: la negociación para cerrar ventas.

Sin embargo, aquí también hay una buena parte de negociación. Ya sabes, los extremos se tocan. Y es que, incorporar un nuevo inmueble a la cartera exige de dotes negociadoras. Hay vencer resistencias que surgen en muchas ocasiones y que tratan de dejar fuera del juego al asesor inmobiliario, pensando que esto de vender o alquilar es mucho más fácil de lo que en realidad es. Después llegan las sorpresas burocráticas y legales. Más abajo las vemos. O simplemente, aunque quieran a un profesional, siempre hay que llegar a acuerdos con cada cliente. 

La otra parte de la acción comercial dentro de ese universo de cosas que hace un asesor inmobiliario es lo que hemos llamado "exposición" o marketing. Se trata de hacer que las propiedades de la cartera acaben llegando a la vista de los potenciales clientes finales y esto se hace por muchas vías.

Sin duda es otra parte del trabajo que exige una gran constancia, creatividad y tocar muchos palos distintos: desde redes sociales, hasta portales inmobiliarios, pasando por el tradicional teléfono para contactar a esos compradores que encajan con una propiedad y para los que puede ser su oportunidad de conseguir lo que quieren. ¿Cuánto vale dar esa enorme visibilidad a una propiedad? ¿Cuánto le puede costar hacer ese marketing a alguien que no se dedica a ello? Ay, asesores inmobiliarios, cuánto hacéis en la sombra...

 

Gestión burocrática:

La primera de las sorpresas mencionadas antes. Al menos para quienes tratan de enfrentarse a la compra/venta de un inmueble sin un asesor inmobiliario. No es sólo que sea aburrido, es que este tipo de tareas exigen un continuo estar al día, son muy sensibles, y son muchísimas, al punto de poder enterrar en papeles y gestiones a cualquiera.

Es cierto que esto puede variar según el país, la región o el municipio, pero es habitual que haya que tratar con las instituciones públicas en múltiples ocasiones para cada inmueble. La cantidad de tiempo, viajes y dolores de cabeza que ahorra el asesor inmobiliario a los clientes, ya sean compradores o vendedores, arrendadores o arrendatarios, es inimaginable. Ya sólo por no pasar por esa ventanilla con el típico funcionario amargado e inoperante de turno, un asesor inmobiliario vale su peso en oro.

Pero no queda la cosa ahí: el asesor inmobiliario es además "nuestro representante", vela por nuestros intereses, ante el notario, el banco, el registro de la propiedad... Y además pone la guindita al pastel redactando todo y dejando claramente sobre papel cada detalle para que las operaciones inmobiliarias salgan rodadas sin dar problemas a las partes.

Asesoramiento legal:

Llegamos a la segunda sorpresa que se encuentra el que "puentea" al asesor inmobiliario y que decíamos en el primer apartado: todo el tema legal. Y esto se pone aún más serio que el tema burocrático.

Todo lo relativo a las cuestiones legales se suelen meter dentro de burocracia, pero creemos que lo legal va un paso más allá y también forma parte de lo que hace un asesor inmobiliario. También hay que mantenerse al día aquí, pero aquí tratamos de asuntos muy peliagudos. De derechos y deberes de cada una de las partes. Y son muchos: tributarios a nivel estatal, regional y municipal, derecho de propiedad horizontal, derecho bancario/hipotecario, normas legales de construcción/reforma...

Como su propio nombre indica, un asesor inmobiliario, uno de los buenos, nos va a asesorar en materia legal de principio a fin y esto nos permitirá dormir tranquilos y tener la certeza de que con nuestra operación inmobiliaria, sea del tipo  que sea, no nos llegarán después desagradables sobresaltos en forma de carta con acuse de recibo proveniente de lugares con los que no nos gusta tratar porque jamás traen nada bueno.

 

Asesoramiento personal:

No, no nos referimos a que te va a ayudar con tu imagen o a encontrar pareja. Nos referimos a ese trato personal, a esa recopilación de necesidades, inquietudes, líneas rojas, preferencias y requisitos que tenemos a la hora de vender, comprar o alquilar un inmueble.

Muchas veces ni siquiera somos conscientes de todos esos requisitos que internamente atesoramos. Una de las labores más admirables que hace un asesor inmobiliario es la de sacarnos todo eso para crear o encontrar la mejor oferta, la que mejor se ajuste a todo eso que ha de averiguar sobre nosotros mismos. Y eso es algo totalmente personalizado, eso es asesoramiento personal puro y duro.

Nuestro asesor inmobiliario ha de empatizar con nosotros, ponerse muy en nuestro lugar y a partir de ahí, tirar del hilo de su cartera para ofrecernos el inmueble que más nos conviene o, al contrario, dar con el cliente que más se ajusta a la oferta que queremos hacer en caso ser nosotros los propietarios. Al final podemos decir que en este punto, lo que hace un asesor inmobiliario es lograr ese match que de otra forma sería, probablemente, imposible o, a lo sumo, un match mucho menos acertado.

 

Negociación:

Y finalmente, el otro extremo de la cadena de cosas que hace un asesor inmobiliario en su día a día: negociar para cerrar operaciones y que las partes implicadas obtengan el mejor acuerdo posible, saliendo todos beneficiados y contentos de esa operación inmobiliaria.

Como decíamos al principio, es una de las dos tareas que más visibilidad tienen y también que más talento nato exigen, si bien es cierto que es una aptitud que se desarrolla tanto con la experiencia, como con formación específica. Todo lo que un asesor inmobiliario hace va dirigido hacia este punto.

La negociación es una especie de juego a medio camino entre la seducción y la razón. Es una tarea donde el asesor inmobiliario hace entender a cada parte las razones de la otra, habitualmente más pasionales que objetivas, de ahí la parte de seducción.  Pero en esta tarea el asesor inmobiliario también pone sobre la mesa razones mucho más objetivas que son las que al final permiten llegar a un punto de encuentro y permiten cerrar la operación. Es la parte de la razón. Detrás de esta descripción "romántica" hay muchas llamadas, reuniones, debates, cálculos...

 

BONUS: Formación

¿Pensabas que nos íbamos a olvidar de esto? Si hay algo que hace un asesor inmobiliario de manera permanente y no puede descuidar nunca es la formación. Cada una de las áreas en las que debe desempeñar tareas requiere de una continua actualización de conocimientos.

Las formas de vender, las formas de negociar, las formas de hacer marketing tanto en captación como en difusión, las normas legales, los trámites, todo va cambiando, evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos y a las tecnologías que van apareciendo. Y todo ello debe dominarlo el asesor inmobiliario.

Evidentemente esto no lo ve de forma directa el cliente, pero sin lugar a dudas se beneficia enormemente de ello ya que sin ese conocimiento, sin esa formación continua, nada de todo lo que hemos contado aquí es posible. Sin los conocimientos adecuados, ninguna operación se cerraría de manera exitosa.

 

Conclusión

Si ya en el anterior artículo de qué es un asesor inmobiliario vislumbrábamos que se trataba de una parte fundamental en el negocio inmobiliario, ahora que nos hemos adentrado en todo lo que hace un asesor inmobiliario, aunque en realidad sólo ha sido tímidamente, estamos convencidos de que el lector verá con claridad que meterse a realizar una operación inmobiliaria sin contar con un buen profesional es una auténtica temeridad. El camino más corto hacia el EPIC FAIL de su vida.

Un EPIC FAIL que puede tener atado a cualquiera durante 30 años a una hipoteca de una propiedad que, en realidad, nunca fue para él, o que puede derivar en problemas legales graves que supongan importante sanciones para vendedor o comprador o, simplemente que acaben en una operación que suponga haber dejado escapar muchos miles de euros, si es que eso se puede tachar de "simple".

Por eso, es importante... no, es VITAL contar con un buen asesor inmobiliario. Algo que puedes encontrar en HomAgents, usando sus filtros y viendo las valoraciones. Y si eres asesor inmobiliario, uno de los buenos, con más razón debes estar en HomAgents. Además, gracias a nuestros acuerdos y ventajas, podrás disfrutar de esa tan imprescindible formación con los mejores a unos precios sin igual. Únete a HomAgents y con lo que ahorras sólo en formación ya habrás cubierto con creces el coste de cualquiera de sus planes. 

 


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Esperamos que esta información sobre qué hace un asesor inmobiliario te sirva de ayuda. Si tienes cualquier duda o pregunta, ponte en contacto con nosotros mediante nuestro formulario

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